Page 856 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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—Bueno,  aquí  estamos  por  fin  —dijo  Unaha—

              Closp.


                     Se detuvo, dejó que Balveda bajara de la plancha con

              el  equipo  y  los  suministros  y  la  depositó  sobre  el


              polvoriento suelo de la estación.


                     Horza se volvió hacia el idirano, le ordenó que se

              colocara  junto  a  la  estructura  de  acceso  al  tren  más


              próxima y le ató a los soportes.


                     —Bien —dijo Xoxarle mientras Horza le sujetaba a

              los soportes metálicos—, ¿y tu Mente, diminuto? —Bajó


              la  cabeza  hacia  el  humano  que  iba  envolviendo  su

              cuerpo en rollos de cable metálico contemplándole con

              la  expresión  de  reproche  de  un  adulto  ante  las


              travesuras de un niño—. ¿Dónde está? No la veo.


                     —Paciencia, líder de sección —dijo Horza.


                     Acabó de asegurar las vueltas de cable metálico,

              examinó la solidez de las ataduras y retrocedió un par


              de pasos.


                     —¿Cómodo? —preguntó.


                     —Me duelen las tripas, tengo la mandíbula rota y

              sigue habiendo algunos fragmentos de vuestro sensor


              de  masas  incrustados  en  mi  mano  —dijo  Xoxarle—.

              También me duele un poco la parte interior de la boca,

              allí donde me la mordí antes para producir toda esa







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