Page 897 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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Alzó el brazo hacia la consola. Tiró con todas sus
fuerzas y consiguió apoyar la cabeza en el asiento.
Utilizó los músculos de su cuello y su cada vez más
dolorido y débil brazo para hacer palanca y erguirse.
Logró que su torso girara sobre sí mismo. Una de sus
piernas se enganchó en la parte inferior del asiento y
estuvo a punto de hacerle caer. Quayanorl lanzó un
respingo de dolor. Bueno, al menos ahora estaba en el
asiento.
Contempló las masas de controles, alzó los ojos
hacia el cristal blindado y observó el ancho túnel que
se extendía detrás de la curva que formaba el morro
del tren. La negrura de las paredes quedaba
interrumpida a intervalos regulares por las luces; los
raíles de acero se alejaban serpenteando hasta perderse
en la distancia.
Quayanorl contempló aquel espacio vacío y
silencioso y experimentó una leve sensación de
victoria. Acababa de recordar por qué se había
arrastrado hasta allí.
—¿Es eso? —preguntó Yalson.
Estaban en la sala de control general, el lugar desde
el que se dirigían todas las complicadas funciones de la
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