Page 898 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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estación propiamente dicha. Horza había activado
algunas pantallas y comprobó las cifras que le daban.
Después tomó asiento ante una consola y usó las
cámaras manejadas mediante control remoto de la
estación para echar un último vistazo a los pasillos,
habitaciones, túneles, pozos y cavernas. Balveda se
instaló en otro de aquellos inmensos asientos y empezó
a balancear las piernas, haciendo pensar en una niña
sentada en el butacón de un adulto.
—Así es —dijo Horza—. He comprobado toda la
estación. A menos que se haya ocultado en un tren, la
Mente no se encuentra aquí.
Activó las cámaras de las otras estaciones y fue
repasándolas por orden ascendente. Se entretuvo un
poco más con la de la estación cinco, que le
proporcionó una imagen de los cuatro medjels muertos
y los restos del tosco vehículo de combate fabricado
por la Mente tomada desde lo alto de la caverna, y pasó
a la cámara instalada en el techo de la estación seis...
Aún no me han encontrado. No puedo oírles como
debería. Lo único que puedo oír es el eco de sus pasitos.
Sé que se encuentran aquí, pero no tengo forma de
averiguar lo que están haciendo. ¿He logrado
engañarles? Detecté un sensor de masas, pero su señal
se desvaneció. Hay otro sensor. Uno de ellos lo lleva
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