Page 902 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
P. 902
otros y la estructura metálica se tensó disponiéndose a
funcionar.
Quayarnol captó aquel leve movimiento y sintió
deseos de reír. El tren funcionaba. Lo más probable era
que hubiese tardado demasiado tiempo y que ahora ya
fuese tarde, pero al menos había logrado hacer lo que
se había propuesto. Había vencido todas las
dificultades y el dolor. Se había convertido en el amo
de aquella inmensa bestia plateada, y con un poquito
más de suerte al menos conseguiría que los humanos
tuvieran algo en qué pensar. Y le mostraría a la Bestia
de la Barrera lo que opinaba de su precioso
monumento...
Puso la mano sobre la palanca que él y Xoxarle
habían decidido controlaba el flujo de energía a los
motores de las ruedas principales y la empujó
nerviosamente —temiendo que el tren siguiera
negándose a funcionar—, hasta llevarla al límite de la
posición de arranque. El tren se estremeció, gimió y
continuó inmóvil.
El único ojo que le quedaba empezó a llenarse de
lágrimas que hicieron todavía más borroso aquel
panorama grisáceo que apenas si podía ver.
El tren vibró y Quayanorl oyó un ruido metálico
detrás de él. Casi se vio arrojado del asiento. Tuvo que
agarrarse al borde de éste y un instante después se
902

