Page 180 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
—Naturalmente —dijo el Vikingo—. ¿No quieres
verlo?
—Lo encuentro horrible y desagradable.
—A mí, en cambio, me parece más horrible la
actuación de ese hombre. Pero si no quieres verlo es
cosa tuya; toma, aquí tienes un céntimo; ve allí donde
pone BARRA y espéranos; esto no durará mucho.
Dejando atrás los gritos y aullidos de la multitud,
Sergio se dirigió hacia un gran caserón de dos pisos,
con amplio porche con piso de tablas, y barras
transversales de una columna a otra, donde estaban
atados varios caballos ensillados. Penetró en un oscuro
salón, donde había varias mesas, y un amplio
mostrador de madera rústica. Hileras de botellas se
apretaban detrás del mostrador, brillando a la turbia
luz que entraba por las polvorientas ventanas. Se sentó
a una mesa, dejando ante sí, en el tablero, la pequeña
monedita de plata, y abrió un ejemplar del periódico
del Manchurri que había traído consigo.
Estaba riéndose aún de las barbaridades que había
escrito el Manchurri, cuando éste, seguido del Huesos
y el Vikingo, entró como una exhalación en la taberna.
En la calle se oía un espeso rumoreo, acompañado de
aullidos salvajes.
El Manchurri, blanco como el vientre de un pescado,
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