Page 177 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
los casos anteriores; establecería una organización;
trataría de definir de antemano lo que se puede hacer
y lo que no se puede hacer... se rodearía de gente que
le ayudase, que le preparase los asuntos... y luego, si
era él el juzgado, pretendería que los demás
profesionales de su clase tuvieran con él una medida
distinta del que tendrían con los demás... Es un
imposible, compréndelo. Por otra parte, las personas
decentes saldrían perdiendo, ya que los criminales se
especializarían en engañar a un juez determinado; y la
persona decente, que nunca habría pensado en ello,
parecería culpable en cualquier caso... Se formaría una
casta que no se juzgaría a sí misma...
—¿No sería wu‐wei?
—No lo sería mucho; no por ello en sí, sino por las
consecuencias que traería después.
El desfile de testigos continuaba, y las pruebas contra
el acusado resultaban abrumadoras. De vez en cuando
el hombrecillo de las borlas interrumpía con sus gritos,
hasta que en cierta ocasión, sin poder contenerse, el
llamado Ceanu le vació en la cabeza una jarra de
cerveza, y le persiguió a patadas fuera de la plaza. El
juicio se interrumpió mientras otro miembro del
jurado, al parecer pariente del hombrecillo, trataba de
defenderlo, con el resultado final de que entre gritos y
abucheos, tanto Ceanu como el nuevo partidario del
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