Page 264 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei                               Gabri e l Berm údez Casti llo


            vapor por sus narices, y caracoleó ligeramente, muy

            despacio, como para darle confianza. Sergio tomó en

            sus  manos  las  riendas...  el  único  conocimiento  que


            tenía de la equitación, lo había adquirido a través de

            libros o de alguna película... Con paciencia, viendo su


            total  desconocimiento  del  asunto,  Herder  le  explicó

            cómo coger las riendas, cómo hacer girar al caballo...


               —Pero no te preocupes... Aneberg no te tirará... él es

            capaz  de  hacerlo  todo  solo...  Sobre  todo,  ten  la


            seguridad  de  que  no  te  caerás  de  él;  sólo  bajarás

            cuando quieras hacerlo...


               —¿Cómo voy a salir de aquí...?


               —Aneberg sabe el camino... Parte, parte ya, de prisa...


            Lo  último  que  vio  Sergio,  antes  de  que  el  piafante

            Aneberg  le  introdujese,  al  paso,  en  el  malsano  y

            espectral bosque, fue la figura de Herder, inmóvil ante


            los leprosos muros de su castillo, con el rostro vuelto

            hacia él...








                                                          VII



                            PROBLEMAS CON TRES MUJERES





               —En  principio  —dijo  el  Capitán  Grotton—  lo  veo



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