Page 269 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
con la misma gracia de un cetáceo... Extrajo de entre
unas bombonas enfundadas en paja un fusil alargado
y roñoso, y como si mostrase una rara joya, lo colocó
sobre la mesa ante Sergio.
—Ahí la tienes —dijo, después de beber un sorbo de
ginebra—. La mejor arma que existe en Europa... Dos
semanas de trabajo para Mansour, o tres céntimos... a
elegir... No; no la mires con esa cara de asco... Ya sé que
está sucia, y roñosa... pero eso es la garantía de su
clase... No es un fusil de hojalata como lo que cambian
por ahí... es un fusil en serio...
Lo cierto era que la apariencia de la vieja Bessie era
repugnante. La platina y las guarniciones cubiertas de
orín; el cañón negro de suciedad y la madera de la
culata llena de arañazos y muescas, y barnizada de una
verdinegra capa de grasa humana y de espesos
residuos sin identificación posible.
—Que no la mires así —repitió el Capitán Grotton—
. Si la limpias un poco, ganará en aspecto, pero no en
precisión... La hizo el mismísimo Old Screwhand, el
armero del Norte, de quien habrás oído hablar... Yo
tengo ahora otra, que me hizo él mismo, antes de
morir, a juego con una pistola... de acero con callos de
herradura... damasquinadas... preciosas...
Y el Capitán Grotton se plantó los dedos morcilludos,
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