Page 274 - Viaje A Un Planeta Wu-Wei - Gabriel Bermudez Castillo
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Viaje a un plan eta Wu -Wei Gabri e l Berm údez Casti llo
cien metros de profundidad, discurrían las aguas
torrentosas y claras de un río de montaña. Uno de los
edificios, el más grande, era el laboratorio químico que
aprovechaba como fuerza motriz las aguas de un
turbulento afluente del río principal; otro, casi pegado
a éste, era la vivienda de un tal Maranzano, a quien no
había visto, y que según comentarios oídos, se
dedicaba a la agricultura. A unos trescientos metros de
distancia, en sentido opuesto al río, se alzaba una
maciza casa de piedra, con robusta chimenea, y alguna
edificación accesoria; la Alquería de Muller,
propiamente dicha. Más allá había irregulares campos
de labor, entremezclados con pequeños grupos de
árboles frutales, distribuidos caprichosamente, y a casi
un kilómetro del cañón, comenzaba a espesarse uno de
los grandes bosques propios de la región... Más allá
sólo se distinguían estribaciones cubiertas de arbolado,
y una neblina que ocultaba el horizonte...
Aneberg, inquieto, con la brida atada a una columna,
resopló suavemente al verle, tendiendo su largo cuello
hacia él. Un tanto dolorido, Sergio recordó los tres días
de cabalgada hasta la Alquería de Muller... El primero
de ellos, Aneberg había caminado despacio, como si
pretendiera que se acostumbrase a la silla, si bien
piafando y resoplando, impaciente. Pero al segundo,
después de una noche pasada al raso en una oquedad
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