Page 310 - La Herejia De Horus 01 - Horus El Señor De La Guerra - Abnett Dan
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—indicó Loken.
Hizo una pausa. Aquel era el momento de actuar con
sutil diplomacia.
—Jubal, quiero que la Hellebore siga a los
exterminadores para descargar el primer ataque.
Jubal asintió, a todas luces complacido, y la mueca de
contrariedad que había lucido durante semanas
desapareció por un momento. Todos los oficiales
llevaban la cabeza descubierta durante el reparto de
instrucciones, a pesar de que el aire resultaba
irrespirable desde el punto de vista humano. Sus
sistemas pulmonares mejorados ni siquiera parecían
afectados. Loken vio que Ñero Vipus sonreía, y supo
que comprendía el significado de aquella orden:
Loken ofrecía a Jubal una cierta gloria para asegurarle
que no lo había olvidado.
—¡En marcha! —gritó Loken—. ¡Lupercal!
—¡Lupercal! —respondieron los oficiales, y se
encajaron los cascos.
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