Page 118 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 10 Ramsey Campbell
apenas más grande que una puerta. En el centro de la
pequeña plaza adoquinada, una prostituta vestida con
un abrigo de pieles muy corto estaba apostada junto a
un grupo de cabinas telefónicas de un color rojo menos
brillante que su lápiz de labios.
–Pensé que podríamos ayudarnos mutuamente –dijo
Margery Turner.
Aquellas palabras le parecieron funestas.
–Seguramente, la policía podrá hacer más que yo.
–¿La policía? –Su sonrisa se volvió amarga–. No hará
nada, porque Susan tiene más de diecisiete años. Dicen
que no creen que esté en peligro, que esas personas solo
quieren mantenerla alejada de mí. Ya sabe cómo suelen
tratarnos a las madres que estamos solas. Ya no sé a
quién acudir.
–Bueno, al menos puede hablarme de ello –respondió
Barbara con cautela, mientras la conducía hacia el
restaurante.
Fotografías enmarcadas y amarillentas como la piel
vieja remendaban la pared que se alzaba junto a las
pronunciadas escaleras. En el exterior, el sol brillaba
con tanta fuerza que la tenue luz anaranjada del
restaurante apenas se percibía. Barbara se dirigió hacia
una mesa diminuta, sintiendo que estaba caminando
sobre mermelada.
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