Page 119 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 10 Ramsey Campbell
Un camarero las atendió en el acto. Margery lo miró,
desafiándolo a echarla.
–Tomaré lo mismo que usted –dijo, cuando Barbara
le preguntó qué le apetecía comer.
Pronto llegó el vino. Margery, que se mostraba reacia
a hablar, miraba constantemente a los comensales más
próximos, cuyas chaquetas colgaban del respaldo de
sus sillas. Tras dar un largo trago a su bebida, se inclinó
hacia delante.
–Quiero ser sincera con usted –anunció–. No robaron
a Susan del mismo modo que robaron a su hija. Susan
escapó de casa.
Barbara solo pudo asentir, pero, al parecer, fue
suficiente.
–No podía soportar a las personas de nuestro barrio
–continuó Margery–. No eran mayores que usted o yo,
pero parecían de la época victoriana. Si habías
cometido un error y después no habías podido casarte,
te trataban como a una leprosa. Susan solía decir que
para ellos no había nada que mereciera la pena, excepto
ellos mismos.
Apartó el plato de salchicha suiza y vació su vaso, que
Barbara se apresuró a rellenar.
–Susan era una artista, ¿sabe? Era brillante, pero
nunca hizo nada por sí misma. Yo no hacía más que
insistirle en que fuera a una escuela de arte... Oh, debí
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