Page 64 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 5 Ramsey Campbell
–Estoy segura de que, en mi lugar, usted habría hecho
lo mismo, señora Waugh. Aquel hombre iba muy bien
vestido y hablaba divinamente. Además, si en realidad
era un secuestrador, como todos ustedes dicen, ¿cómo
creen que habría podido detenerlo? Estoy sola en el
parvulario y tengo a todos esos niños a mi cargo. En
cualquier caso, aquel tipo no la secuestró –añadió, casi
triunfal–. Angela se fue con él voluntariamente.
Sin duda alguna, la profesora pudo oír las uñas de
Barbara hundiéndose en el asiento de lona.
–¿Qué fue lo que le dijo?
–Lo recuerdo con exactitud: «Hola, Angela. Estoy en
casa de tu tía Jan. Date prisa o me multarán por estar
mal estacionado». Bueno, ya sabe lo estrecha que es la
calle.
Los dientes de Barbara empezaron a castañetear.
–¿Y no le pareció extraño que necesitara el coche para
llevarla a casa de Jan? –preguntó, con voz temblorosa.
–Yo nunca he necesitado coche para moverme. En mi
opinión, es muy fácil opinar cuando algo ya ha
ocurrido. –La señorita Clarke cada vez estaba más
enfadada con sus gafas–. A usted misma la he visto
coger el coche para hacer trayectos cortos.
Si Barbara replicaba lo haría gritando, pero el
sargento estaba señalando un coche que acababa de
abandonar la rotonda.
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