Page 61 - Los Sin Nombre - Ramsey Campbell
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Los sin nombre: 5 Ramsey Campbell
Pero Barbara apenas la escuchaba. Habría tiempo
suficiente para explicaciones cuando llegara a casa,
cuando viera con sus propios ojos lo que le había
ocurrido a Angela. Avanzó a traspiés por Palace Field,
por el sendero agujereado por las marcas de herradura,
golpeándose la cadera con el maletín que había llenado
con libros para Angela. El cielo había cubierto de
pizarra las ventanas de la torre y había hecho que el
riachuelo se volviera gris como el lodo y dejara de
centellear.
Unos rostros la observaron desde la casa de Jan. Allí
estaba la señorita Clarke, la directora del parvulario,
una mujer regordeta de mediana edad a la que los
niños adoraban, a pesar de que les hablaba del
purgatorio. Allí estaba Keith, que se había inclinado
para hablar con Angela o con algún otro niño, cuya
cabeza quedaba por debajo del nivel de la ventana, y
allí estaba el paternal sargento de la comisaría. Al verlo,
el corazón de Barbara dio un vuelco, pero le
reconfortaba saber que él estaba a cargo de todo.
Seguro que todo iría bien.
Mientras Barbara cruzaba el seto y recorría con
rapidez el gran jardín compartido, el sargento salió de
la casa. Sus rasgos se suavizaron, se hicieron
profesionalmente solemnes y reconfortantes.
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