Page 24 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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secciones de un todo, ardiendo cada minúsculo segmento
hexagonado con colores vivos y líneas nítidas, con una
supersensibilidad a los cambios de luz, con problemas para
fijarse en los detalles a no ser que se concentrara lo bastante
como para que le doliera. Dentro de cada segmento, las
escamas muertas de las paredes en descomposición le eran
invisibles, y la arquitectura se reducía a losas elementales de
color. Pero narraban una historia precisa. Cada fragmento
visual, cada parte, cada forma, cada sombra, difería de sus
alrededores en modos infinitesimales que le contaban el
estado de toda la estructura. Y podía saborear la química del
aire, podía decir cuántos de cada raza vivían en cada edificio:
podía sentir la vibración del aire y el sonido con precisión
suficiente como para conversar en una sala atestada, o para
sentir un tren pasando por encima.
Había intentado describirle a Isaac el modo en que veía la
ciudad.
Veo tan claramente como tú, si no más. Para ti es
indistinto. En una esquina una barriada se derrumba, en
otra hay un nuevo tren de pistones resplandecientes, en otra
una mujer pintarrajeada bajo un antiguo aeroplano... ¡y
debes procesarlo todo en una única imagen! ¡Qué caótico!
No te dice nada, te contradice, cambia la historia. Para mí,
cada pequeño trozo tiene integridad, cada uno apenas
distinto del contiguo, hasta que se tienen en cuenta todas las
variaciones de modo aditivo, racional.
A Isaac le había fascinado aquello durante semana y
media. Como era típico, había tomado páginas de notas y
había leído sobre la visión de los insectos, sometiendo a Lin
a tediosos experimentos de percepción espacial y visión a
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