Page 366 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
Permaneció tendido de espaldas, respirando
entrecortadamente.
—¿Abuelo? —musitó—. ¡Abuelo! —dijo más
fuerte.
—Aquí.
La voz sonó débil pero cercana. Bingwen alzó la
cabeza y miró alrededor. Por todas partes había
sombras y tierra y ramas de árboles.
Una rama a su izquierda se movió.
—¿Bingwen? —Voz ronca y dolorida.
—Aquí. Estoy aquí.
La rama se movió de nuevo y esta vez emergió una
mano cubierta de lodo que se extendió, palpando.
Bingwen alargó el brazo sano y agarró la mano del
abuelo, que le aferró la suya.
—Estoy aquí, niño. Estoy aquí.
Bingwen no lo pudo evitar: las lágrimas brotaron
de lo más hondo de su ser. Trató de contenerlas
mordiéndose el labio inferior, pero se abrieron paso y
en cuestión de segundos estuvo sollozando y
temblando y empeorando el dolor del brazo.
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