Page 363 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas                                                                  Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston



            abuelo  chilló,  pero  a  Bingwen  no  le  importó.  Tiró,

            esforzándose,  rechinando  los  dientes,  arrastrándolo

            trabajosamente  hacia  el  terraplén.  Bingwen  advirtió


            que no se movían con la rapidez necesaria. Necesitaba

            ayuda.



                   —¡Hopper! —gritó.




                   El otro niño no respondió ni se movió.



                   Bingwen se esforzó por seguir tirando, afianzando

            los  pies  en  el  suelo  para  impulsarse.  No  iba  a

            conseguirlo. La nave iba a aplastarlos.




                   La  miró.  El  fuego  en  la  parte  delantera  había

            desaparecido:  había  dejado  atrás  la  estratosfera,  la

            tenían  justo  encima,  creciendo  por  segundos,  tan


            grande  como  una  aldea,  como  diez  aldeas,  como

            veinte.



                   Meilin gritaba.



                   Bingwen tiró. El abuelo aulló de dolor. Hopper era


            una estatua.



                   Entonces los alcanzó el sonido. Un sonido como

            nada que Bingwen hubiera oído en su vida. Como el


            rugido de un motor y el grito de un mono y el chillido








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