Page 634 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
—Pues claro que lo sé, padre. Poseo acciones en
esta compañía, y soy el principal accionista de unas
cuantas más. Sé cómo funcionan los mercados.
—Pues muy bien. Me alegro de ver que tu cara
educación te permite comprender algo del mundo.
Cuando me dijiste que habías expulsado a esos
mineros del asteroide, pensé que quizás habías
perdido el control de tus facultades mentales.
—Tu precioso prototipo no resultó dañado, padre.
—Tienes razón en eso. Es precioso. Vale varios
miles de millones de créditos. La Makarhu es bastante
valiosa también. Es una de nuestras naves más rápidas
y lujosas. Por eso no puedo entender, por todos los
demonios, cómo fuiste tan irresponsable de
arriesgarte a dañar todo eso. Es navegación básica,
Lem. Hay principios fundamentales que todo capitán
conoce. Regla número uno: no destruyas la nave.
Regla número dos: no mates a la tripulación. Sin duda
alguien lo revisó contigo antes de que zarparais.
Lem se dio la vuelta y miró por la ventanilla.
Habían salido de la terminal y volaban sobre el paisaje
lunar, de vuelta hacia la ciudad. A su derecha se
encontraban las enormes instalaciones de Juke donde
la mayoría de las naves de la flota minera de su padre
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