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Arte e Historia
en la colección de Artes Visuales del Banco Popular Dominicano
mente emocional, el poder receptivo. En Yoryi Morel tiene la República Dominicana, lo que es bueno recordar, uno de
los artistas más sinceros, no solo porque no se ha traicionado nunca a sí mismo, sino porque ha sido fiel al espíritu que
anima su vida de creador. En resumen: Yoryi Morel es una afirmación dominicana en la pintura nacional de nuestro
tiempo».
A inicio de la década de 1970, el maestro del color y de la luz seguía activo. Tenía 64 años cumplidos,
y pintaba hasta soñando, razón que muchas veces le obligaba a dejar la alcoba y dirigirse al pequeño atelier
hogareño, tomando su paleta, sus pinceles y colocarse encorvado frente al caballete. Cuando no pintaba,
escribe Papito Rivera: alargaba su diminuta figura para alcanzar las notas agudas que arrancaba del violín
(…) Seis de los más grandes admiradores de Yoryi adquirieron los últimos cuadros que él pintara casi sin lu-
ces en la retina y ansiosos esperan que los primeros que había de pintar cuando la luz vuelva a sus pupilas…
(Listín Diario, noviembre 17, 1975).
El impedimento de la mirada no doblegó al pintor obsesivo que era. En esta situación llenaba las telas
de manchas multicolores produciendo una etapa abstraccionista que no se desvinculaba de su estilo cro-
mático.
En 1971, Yoryi Morel «fue víctima de un derrame cerebral (…) perdiendo la visión del ojo derecho.
Años más tarde quedó ciego totalmente por espacio de una semana debido a cataratas en el ojo izquierdo.
A pesar de todas esas dificultades, fue operado (…) recuperando nuevamente la visión de ese órgano (…). El
artista ha expresado que el día que deje de pintar la 30 de marzo me espera, refiriéndose al lugar donde está
situado el camposanto de Santiago… (Emely Tueni, Listín Diario, septiembre 7, 1976).
En 1972, el gobierno estatal le concedió la Condecoración de la Orden de Duarte en el grado de Ca-
ballero. En la casa nativa, la número 53 de la calle Sánchez, el escritor santiaguense Miguel Ángel Jiménez,
en representación del gobernante de la nación, Dr. Joaquín Balaguer, impuso el galardón al artista el 26
de noviembre del citado año. Con la asistencia de autoridades locales, amigos y familiares, el Asistente
Especial de la Presidencia pronunció un discurso en el que señaló: «Tus cuadros, Yoryi, serán regalo exquisito
para el alma, en la casa familiar o en la pinacoteca del país y el mundo, y por eso tiene justificación la condecoración
con que te ha distinguido el Presidente». Luego dijo Yoryi: «En lo más profundo de mí mismo, grandes alegrías hechas
de campanas al viento, rosas, claroscuros y matices de mi tierra, vienen a decirme, casi al final de mi jornada, más con
gloriosa fuerza elemental, que cada día y cada empeño, cada sonrisa y cada lágrima de mi vida, han sido reconocidas y
premiadas con el magnífico honor que ustedes acaban de depositar en mi pecho». (Junior Lora, El Caribe, noviem-
bre 27, 1972).
«Yoryi se considera un poeta del pincel», es el título de una entrevista del 1977, suscrita por Rafael Pérez;
entrevista en la cual el precursor moderno que «llegó a sus bodas de oro con la pintura», no se siente en declive.
«Por el contrario, después de una grave afección visual y ya superada, realiza sus cuadros con gran energía y entrega»,
manifestando «Yo siento la pintura en todo mi ser (…) He tenido después de todo una gran vitalidad (…) He trabajado
con una intensidad no tropical (…). Me gusta pintar espontáneamente (…) Siempre trato de ser lo más sincero posible
en mi vida, de hacer lo que siento aunque ello me perjudique». (Rafael Pérez, La Noticia, julio 24, 1977).
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