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2.  los dobles se deben colocar siempre, al menos que se esté dando la
               piedra iniciada por el compañero y ésta a su vez sea, o se presuma,
               que puede ser parte del violín de éste, o también para repetir la juga-
               da inicial efectuada. siempre y cuando se considere de fuerza dicha
               jugada.
           3.  no se debe colocar el doble si con esta jugada se puede evitar el
               cuadre de la piedra del contrario.
           4.  El doble se deberá colocar siempre que se tenga un violín en la ma-
               no, ya que estaría molestando en la conducción y resultado de ésta.
           5.  Cada vez que tenga que escoger entre el doble iniciado por el com-
               pañero y el doble iniciado por el contrario, para los atletas de métodos
               es muy fácil tomar la decisión de cuál acostar. siempre deberá acos-
               tarse dependiendo de la manera como el compañero esté iniciando la
               piedra: si es firme, deberá acostarse entonces en la piedra dada por
               el contrario, si es pensado, en la del compañero. En fin, la decisión
               será producto del desarrollo de la mano y de cómo se han efectuado
               las jugadas. lo único cierto en estos comentarios es que los dobles
               ahorcados no pueden ganar la mano.
           6.  Cuando el compañero ha salido pensado, es decir, que se presume
               que salió en pelo o que no le gusta el juego que identifica su salida y
               el contrario castiga con una piedra de la cual tenemos el doble y ésta
               a su vez es única y nos percatamos que no hay fuerza en la piedra ini-
               ciada por el contrario, acuéstenla de inmediato, ya que generalmen-
               te y por eliminatoria, la mayoría de esta piedra deberá estar en manos
               de nuestros compañero y de no acostarla, estaremos impidiendo la
               conducción de la mano, ya que nuestro compañero, si tiene tres de
               esa piedra preparará su juego para ahorcar ese doble; por consi-
               guiente, estaríamos desviando la fuerza accidental que bien pudiera
               estar en la mano de nuestro compañero hacia la nada y al azar, por
               una mala decisión inicial. además colocando el doble, no le pueden
               hacer daño al compañero, ya que se estaría evitando en la mano «el
               cuadre» y por otro lado, ustedes estarían aliviando su juego.
           7.  Con la acción aplicada en el punto que antecede, debemos inferir que
               acostando el doble, nuestro compañero no corre ningún riesgo de
               que le cuadren o que pase en su siguiente jugada. Posteriormente, y


           El DoMinó. Un jUEGo DisoCiaDoR, PERo ¡CóMo nos GUsta!            57
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