Page 188 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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descubriría si había atrapado algo, y vería si valía algo de
dinero.
Había otras cosas como botones. Pero Harv guardó las
cosas mayores para el final, y las sacó con ceremonia.
—Tuve que luchar por esto, Nell —dijo—. Luché
mucho porque temía que los otros lo rompiesen en
pedazos. Te lo regalo.
Parecía una caja plana decorada. Nell vio
inmediatamente que era delicada. No había visto muchas
cosas delicadas en su vida, pero tenían un aspecto propio,
oscuro y rico como el chocolate, con rastros de oro.
—Con ambas manos —le advirtió Harv—, es pesado.
Nell alargó las dos manos y lo cogió. Harv tenía razón,
era más pesado de lo que parecía. Tuvo que ponerlo sobre
los muslos para que no se cayese. No era para nada una
caja. Era una cosa sólida. La parte de arriba estaba
impresa con letras doradas. El lado izquierdo era re‐
dondeado y suave, parecía cálido y delicado pero también
fuerte. Los otros bordes estaban ligeramente indentados
y eran de color crema.
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