Page 249 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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interpretado aquel papel un par de cientos de veces y

              conocía la posición de cada objeto potencialmente letal

              en el tren.




                  Después  de  un  ractivo  se  consideraba  buenas

              maneras ir a la Habitación de Invitados, un pub virtual


              donde charlar fuera del personaje con los otros ractores.

              Miranda  pasó  de  eso  porque  sabía  que  aquel


              desgraciado estaría esperándola.



                  Luego hubo una pausa de una hora más o menos. El


              prime  time  en  Londres  ya  había  pasado,  y  los

              neoyorquinos estaban cenando. Miranda fue al baño,


              comió un poco, y cogió un par de trabajos infantiles.



                  Los chicos de la Costa Oeste volvían de la escuela y


              se  metían  directamente  en  los  caros  ractivos

              educacionales que los padres ponían a su disposición.

              Esas cosas creaban una plétora de papeles extremada‐


              mente  cortos  pero  divertidos;  en  rápida  sucesión  el

              rostro de Miranda se transformó en un pato, un conejo,

              un  árbol  parlante,  la  eternamente  elusiva  Carmen


              Sandiego,  y  el  repulsivamente  empalagoso  Doogie  el

              Dinosaurio. Cada uno representaba un par de líneas


              como mucho:




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