Page 244 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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esnobs, sexistas y ricos)  eran  muy  buenos ractores.  Y

              todo profesional sabía que era un extraño placer ractuar

              con alguien que sabía lo que hacía.


                  El Turno comprendía el prime time de Londres, la

               Costa Este y la Costa  Oeste.  En  hora  de  Greenwich,

               comenzaba alrededor de las nueve de la tarde, cuando


               los londinenses acababan de cenar y buscaban algo para

               entretenerse, y acababa a las siete de la mañana cuando


               los californianos se iban a la cama. No importaba en qué

               zona  horaria  viviesen,  todos  los  ractores  intentaban

               trabajar  durante  esas  horas.  En  la  zona  horaria  de


               Shanghai, El Turno iba desde las cinco de la madrugada

               hasta la tarde, y a Miranda no le importaba pasarse un


               poco si algún californiano bien situado quería estirar un

               ractivo  hasta  bien  entrada  la  noche.  Algunos  de  los

               ractores en su compañía no llegaban hasta la tarde, pero


               Miranda  todavía  soñaba  con  vivir  en  Londres  e  in‐

               tentaba llamar la atención de los sofisticados clientes de

               esa ciudad. Por tanto, siempre iba a trabajar temprano.




                  Cuando acabó su calentamiento y entró, encontró una

               oferta  esperándola.  El  agente  de  casting,  que  era  un


               software semiautónomo, había reunido una compañía de

               nueve  clientes,  suficientes  para  ractuar  en  los  papeles


               invitados de Primera clase a Ginebra, que trataba de

               intrigas entre ricos en un tren en la Francia ocupada por


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