Page 134 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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más grueso, y cuando acabó parecía un colchón de
verdad. Cogió a Dinosaurio y Oca y Pedro y
Púrpura en los brazos y luego, sólo para
asegurarse, saltó encima varios cientos de veces.
—¿Te gusta? —dijo Harv. Había abierto la
puerta.
—¡No! ¡Sal! —gritó Nell.
—Nell, también es mi habitación —dijo Harv—.
Tengo que descompilar el viejo.
Más tarde, Harv salió con sus colegas, y Nell se
quedó sola en casa durante un rato. Había decidido
que sus niños también necesitaban colchones, así
que arrastró la silla frente al C.M. e intentó leer los
mediaglíficos. Muchos no los reconocía.
Pero recordó que Tequila usaba palabras cuando
no podía leer algo, por lo que intentó hablar.
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