Page 159 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Harv se metió el trozo de tela en el zapato y luego
se fue a casa, sin decir ni una palabra a nadie. Esa
noche Nell, tendida en el colchón rojo, soñó con
extrañas luces y finalmente le pareció ver un
monstruo azul en la habitación: era Harv bajo su
manta con una linterna haciendo algo. Ella se
movió muy despacio para no molestar a
Dinosaurio, Oca, Pedro y Púrpura y metió la
cabeza debajo de la manta, y se encontró a Harv,
con la pequeña linterna entre los dientes,
trabajando en algo con un par de palillos.
—Harv —dijo ella—, ¿trabajas en un bicho?
—No, tonta —la voz de Harv estaba apagada,
como si tuviese que luchar con la linterna que
sostenía entre los dientes—. Los bichos son mucho
menores. Mira.
Ella se metió un poco más, atraída tanto por el
calor y la seguridad como por la curiosidad, y vio
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