Page 164 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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bóveda  hemisférica  alrededor  del  sacrosanto


             espacio  aéreo  del  Enclave  de  Nueva  Atlantis.


             Cuando soplaba el viento, las vainas se movían en


             él como veletas, y la red se deformaba un poco al


             moverse las vainas; pero invariablemente todas se

             las arreglaban para volver a su posición, nadando


             contracorriente  como  pececillos  impulsados  por


             turbinas  de  aire.  Las  turbinas  hacían  un  ligero


             sonido  silbante,  como  una  hoja  de  acero  que


             cortase el aire, que, cuando se multiplicaba por el


             número de vainas en los alrededores, provocaba


             un ambiente no del todo alegre.




                 Si  se  luchaba  demasiado  con  el  viento,  las


              baterías  de  la  vaina  se  agotaban.  Entonces  debía


              nadar y pegarse a su vecina. Las dos se unían en el


              aire, como libélulas, y la más débil tomaba energía


              de  la  más  fuerte.  El  sistema  incluía  grandes


              aeróstatos  llamados  enfermeras  que  recorrían


              continuamente  el  lugar  descargando  grandes


              cantidades  de  energía  en  vainas  seleccionadas  al


                                                                                                       164
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