Page 162 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Un aeróstato era cualquier cosa que colgase del
aire. No era un truco difícil de conjurar. Los
materiales nanotecnológicos eran más fuertes. Los
ordenadores eran infinitesimales. Las fuentes de
energía eran más potentes. Era casi difícil no
construir algo que fuese más ligero que el aire.
Cosas realmente simples como materiales de em‐
paquetamiento —los constituyentes básicos de la
basura— tendían a flotar por todas partes como si
no pesasen nada, y los pilotos de aeronaves se
habían acostumbrado a ver bolsas de la compra
desechadas volando por delante (y meterse en los
motores) incluso a diez kilómetros por encima del
nivel del mar. Visto desde una órbita terrestre baja,
la atmósfera superior parecía tener caspa. El
Protocolo insistía en que todo fuese más pesado de
lo necesario, para que cayese, y que pudiese
degradarse por la luz ultravioleta. Pero algunas
personas violaban el Protocolo.
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