Page 223 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Hackworth se confortó diciéndose que debía de ser
una de las bandas de los Territorios Cedidos que
habían atravesado la Altavía. No era posible que
fuesen tan impetuosos como para atacar a un
caballero en la calle, no en Shanghai. Aun así
Hackworth evitó la intersección. No habiendo
hecho nada ilegal en su vida, se sorprendió al
comprobar, de pronto, que la inmisericordia
policial era un recurso crucial para un tipo de
criminal más imaginativo, como él mismo.
Incontables veces esa tarde, Hackworth había
sido asaltado por la vergüenza, y las mismas veces
la había rechazado con racionalizaciones: ¿Era tan
malo lo que hacía? No estaba vendiendo ninguna
de las Cuevas tecnologías que lord Finkle‐McGraw
había pagado a Bespoke por desarrollar. No estaba
beneficiándose directamente. Estaba intentando
asegurar un mejor lugar en el mundo para sus
descendientes, que era la responsabilidad de todo
padre.
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