Page 245 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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oficinas  que  ahora  recibían  un  uso  menos


              respetable.  Como  muchas  estructuras  similares


              eran sorprendentemente desagradables a la vista,


              pero desde el punto de vista de las compañías de


              ractivos,  eran  perfectos.  Habían  sido  diseñados

              para  contener  una  gran  cantidad  de  personas


              trabajando lado a lado en una vasta estructura de


              cubículos semi‐privados.





                 —Echémosle un vistazo a tu rejilla, cariño —dijo


              un hombre, que se había identificado como señor


              Fred («no es mi nombre real») Epidermis, después


              de sacarse el cigarro de la boca y darle a Miranda

              un  prolongado  y  metódico  repaso  visual  de


              cuerpo entero.





                 —Mi  rejilla  no  es  ningún  Cariño  —dijo  ella.


              Cariño® y Héroe® eran las mismas rejillas que se


              vendían  a  millones  de  mujeres  y  hombres


              respectivamente.  Esas  personas  no  querían  en


              absoluto  ser  ractores,  simplemente  hacerlo  bien


                                                                                                       245
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