Page 328 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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los rostros de querubines, cansados dioses
romanos, troyanos desapasionados y similares,
estaban siempre sobresaliendo de columnas,
plafones y cornisas, cogiéndote por sorpresa. La
mayor parte de la decoración estaba astillada por
las balas de los fogosos Guardias Rojos durante los
tiempos de la Revolución Cultural. Exceptuando
los agujeros de bala, el Parnasse estaba en una
forma bastante decente aunque, en ocasiones, en el
siglo XX, se habían colocado tuberías de hierro
negro verticales alrededor de los palcos y
horizontalmente frente a los balcones para poder
sujetar las luces. Actualmente las luces tenían el
tamaño de monedas —dispositivos de fase con sus
propias baterías— y podían pegarse en cualquier
sitio y controlarse por radio. Pero los tubos todavía
estaban allí, algo que requería muchas
explicaciones cuando venían los turistas.
Cada uno de los doce palcos tenía su propia
puerta, y una cortina alrededor de la parte
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