Page 334 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 334

viviesen,  todos  los  ractores  intentaban  trabajar


              durante  esas  horas.  En  la  zona  horaria  de


              Shanghai, El Turno iba desde las cinco de la madru‐


              gada hasta la tarde, y a Miranda no le importaba


              pasarse un poco si algún californiano bien situado

              quería  estirar  un  ractivo  hasta  bien  entrada  la


              noche. Algunos de los ractores en su compañía no


              llegaban  hasta  la  tarde,  pero  Miranda  todavía


              soñaba con vivir en Londres e intentaba llamar la


              atención de los sofisticados clientes de esa ciudad.


              Por tanto, siempre iba a trabajar temprano.








                  Cuando  acabó  su  calentamiento  y  entró,


              encontró  una  oferta  esperándola.  El  agente  de

              casting, que era un software semiautónomo, había


              reunido  una  compañía  de  nueve  clientes,


              suficientes para ractuar en los papeles invitados de


              Primera  clase  a  Ginebra,  que  trataba  de  intrigas


              entre ricos en un tren en la Francia ocupada por los


              nazis, y que era a los ractivos lo que La ratonera al



                                                                                                       334
   329   330   331   332   333   334   335   336   337   338   339