Page 336 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Buenas tardes, señor Oremland —dijo efusiva,
leyendo el apuntador. El ordenador produjo una
voz aún más animada y realizó sutiles correcciones
en su acento.
—Buenas tardes, esto... Margaret —dijo el
británico con papada mirando fuera del panel del
mediatrón. Llevaba gafas y tuvo que entrecerrar
los ojos para leer su nombre en la tarjeta que
llevaba prendida al pecho. Llevaba la corbata
suelta sobre el pecho, un gin tonic en una mano
peluda, y le gustaba el aspecto de aquella Margaret.
Eso estaba casi garantizado, ya que Margaret había
sido creada por el ordenador de marketing en
Londres, que sabía más sobre los gustos de los
caballeros en materia de chicas de lo que a ellos les
hubiese gustado creer.
—¿¡Seis meses sin vacaciones!? Qué aburrido —
dijo Miranda/Margaret—. Debe de estar haciendo
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