Page 506 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Tú eres un gran guerrero, y yo estudio para
convertirme también en un gran guerrero. ¿Hay
lugar en la cueva para una niña pequeña que sólo
quiere jugar?
—Yo juzgaré cuáles son las características que
hacen un guerrero —dijo Dojo.
—Pero estamos muy ocupados con los prácticas y
ejercicios —dije—. ¿Tenemos tiempo de jugar con
la niña como has prometido?
—¿Qué es un juego sino un ejercicio vestido con
ropas más coloridas? —dijo Dojo—. Además, dado
eso, incluso sin mis instrucciones, pesas diez to‐
neladas y tienes una boca cavernosa llena de
dientes como cuchillos de carnicero, y todas las
criaturas menos yo huyen llenos de terror al oír tus
pasos, no creo que debo regatearle a una niña
pequeño algo de tiempo para jugar.
Ante eso me sentí profundamente avergonzado
y, cuando llegamos a casa, barrí la cueva siete
veces sin que me lo pidiesen. Un par de días más
tarde, cuando Delle llegó a la cueva sola y
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