Page 586 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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negro de cuello alto leyendo poesía. Cuando
todos los mediatrones tenían treinta metros de
alto y estaban repletos de tetas, la única estrategia
competitiva que no se había llevado al límite eran
los trucos técnicos: dolorosas luces brillantes,
saltos, y fantasmas tridimensionales simulados
que fingían asaltar a los espectadores que parecían
no prestar la suficiente atención.
Fue al final de esa galería de estímulos de
kilómetro y medio de largo donde Nell se escapó
inesperadamente, teniendo para Harv el aspecto,
desde su punto de vista cada vez más lejano, de
una hormiga corriendo sobre una pantalla de
televisión con la intensidad y la saturación al
máximo, cambiando violentamente de dirección
de vez en cuando al recibir las amenazas de un
demonio virtual que la atacaba desde el falso
paralaje de un buffer z, reluciendo como un cometa
con un firmamento falso de vídeo negro como
fondo. Nell sabía que eran falsos y en su mayoría
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