Page 617 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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atrás  y  hacer preguntas  sobre aquellas  cosas más


              tarde y pasar muchas horas leyendo sobre aquella


              parte de la aventura. Pero lo más importante pare‐


              cía ser las discusiones con Pedro que terminaban el


              camino de cada día.



                 Pedro el Conejo los guió por entre todos aquellos


              peligros.  Sus  ojos  eran  certeros  por  comer


              zanahorias, y sus gigantescas orejas podían oír el

              peligro  a  kilómetros  de  distancia.  Su  nariz


              temblorosa  olía  el  peligro,  y  su  mente  era


              demasiado buena para lo mayoría de los trucos del


              Rey  Urraca.  Pronto  alcanzaron  las  afueras  de  la


              ciudad del Rey Urraca, que ni siquiera tenía una


              muralla,  tanta  confianza  sentía  el  Rey  Urraca  de


              que  ningún  invasor  podría  atravesar  todas  las


              trampas y artimañas del bosque.








                    La Princesa Nell en la ciudad del Rey Urraca;


                     problemas con una hiena; la historia de Pedro;

                                         Nell trata con un extraño



                                                                                                       617
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