Page 614 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Un pájaro solitario se dirigía hacia ellos en el
cielo de la mañana. Cuando se acercó, la Princesa
Nell vio que después de todo no era uno de los es‐
torninos del Rey Urraca; era su amigo el Cuervo.
Se posó sobre una rama por encima de su cabeza y
dijo:
—¡Buenas noticias! ¡Malas noticias! ¿Por dónde
empiezo?
—Por las buenas noticias —dijo la Princesa Nell.
—La malvada Reina perdió la batalla. Su poder
ha sido destruido por los otros doce.
—¿Cuál es la mala noticia?
—Cada uno de ellos cogió una de las llaves
como botín y la escondió en su tesoro real. Nunca
podrás recuperar las doce.
—Pero he jurado hacerlo —dijo la Princesa
Nell—, y Dinosaurio me ha demostrado esta
noche que un guerrero debe cumplir su deber
incluso cuando lleva a su destrucción. Muéstrame
el camino al castillo del Rey Urraca; conseguiremos
primero su llave.
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