Page 618 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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La ciudad del Rey Urraca le resultaba a Nell más
aterradora que el bosque. Y antes le hubiese
confiado la vida a las bestias salvajes del bosque
que a muchos de sus ciudadanos. Intentaron
dormir en un agradable claro de árboles en medio
de la ciudad, que recordaba a la Princesa Nell a los
claros de la Isla Encantada. Pero incluso antes de
conseguir acomodarse, una hiena silbante con ojos
rojos y colmillos babeantes vino y los echó de allí.
—Quizá podamos volver a meternos en el
bosquecillo después de anochecer, cuando la hiena
no pueda vernos —sugirió Nell.
—La hiena siempre nos verá, incluso en la
oscuridad, porque puede ver la luz infrarroja que
sale de nuestros cuerpos —dijo Púrpura.
Al final, Nell, Pedro, Oca y Púrpura encontraron
un lugar para acampar en un campo en el que
vivían otras personas pobres. Oca montó un
pequeño campamento y encendió un fuego, y
tomaron sopa antes de acostarse. Pero por mucho
que lo intentó, la Princesa Nell no podía dormir.
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