Page 647 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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gesto por hablar de esa forma, pero el condestable
se lo estaba tragando.
—La mañana es fresca —dio el condestable—.
¿Por qué no os unís a mí en la portería, donde se
está cómodo y agradable, y tomamos algo de té?
A cada lado de la puerta principal, la verja
terminaba en una pequeña torre de piedra, con
pequeñas ventanas en forma de diamante
encajadas en las paredes. El condestable entró en
una de ellas, a su lado de la verja, y luego abrió una
pesada puerta de madera con inmensas bisagras de
hierro, dejando que Nell y Harv entrasen. La
pequeña habitación octogonal estaba abarrotada
de elegantes muebles de madera oscura, un estante
de viejos libros, y una pequeña estufa de hierro con
una tetera de esmalte rojo encima. El condestable
les indicó un par de sillas de madera. Al tratar de
apartarlas de la mesa, descubrieron que cada una
pesaba diez veces más que cualquier otra silla que
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