Page 648 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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hubiesen visto, al estar hechas de madera de
verdad, y con grandes trozos. No eran
especialmente cómodas, pero a Nell le gustaba
igualmente sentarse en la suya, porque algo de su
tamaño y peso le daba una sensación de seguridad.
Las ventanas del lado de Dovetail de la portería
eran más grandes y podía verse a los dos corgis
fuera, mirando a través de la celosía, sorprendidos
al haber sido, por alguna enorme laguna en el
procedimiento, dejados en el exterior, agitando las
colas inciertos, como si en un mundo que permitía
tales errores nada pudiese ser seguro.
El condestable encontró una bandeja de madera
y la llevó por la habitación, reuniendo
cuidadosamente una colección de tazas, platos,
cucharas, tenacillas y otras armas relacionadas con
el té. Cuando todas las herramientas necesarias
estuvieron adecuadamente dispuestas, fabricó la
bebida, siguiendo de cerca el antiguo
procedimiento, y lo colocó frente a ellos.
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