Page 650 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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atención. Nell lo miraba fascinado, especialmente
porque rara vez veía a alguien con gafas.
El condestable volvió a mirar el papel y lo
examinó con el ceño fruncido durante unos
minutos antes de recitar de pronto una serie de
números, que parecían producto del azar para sus
visitantes pero profundamente significativos y
perfectamente obvios al condestable.
El teléfono negro exhibía un disco de metal con
agujeros del tamaño de un dedo alrededor del
borde. El condestable atrapó el auricular con el
hombro y comenzó a meter el dedo en varios de los
agujeros, usándolos para girar el disco contra la
fuerza de un resorte. A eso siguió una breve pero
muy alegre conversación. Luego colgó el teléfono y
puso las manos sobre la barriga, como si hubiese
completado la tarea de forma tan completa que las
manos eran ahora sólo adornos superfluos.
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