Page 724 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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axilas, vistiendo una elaborada armadura y una


             cota  de  malla  decoradas  con  rostros  de  león.


             Nell se alejó de aquella feroz pintura sin poder


             evitarlo, tropezó con una gaita tirada en el suelo,


             y aterrizó en un enorme cubo de cobre de algún


             tipo,  que  hizo  un  ruido  tremendo.  La  sangre


             fluyó tranquila de un corte limpio en su pulgar,


             y vio que  el  cubo  se empleaba  como  depósito

             para una colección de viejas espadas de distinto


             tipo.





                 —¿Estás bien? —dijo Rita. Estaba iluminada


              de espaldas por la luz azul que venía de un par


              de puertas de cristal. Nell se metió el pulgar en


              la boca y se levantó.




                 Las  puertas  de  vidrio  daban  al  jardín  del


              condestable Moore, una confusión de geranios,


              cola de zorra, glicina y cagadas de perro. Al otro


              lado del pequeño estanque de color caqui había


                                                                                                  724
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