Page 747 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Posiblemente.  Pero  una  analogía  mejor  es


              que  ¡os  objetos  son  gente  como  nosotros,


              sentados  en  varios  edificios  frente  a  las  calles.


              Supon  que  queremos  enviar  un  mensaje  a


              alguien en Pudong. Escribimos el mensaje en un


              trozo de papel, y salimos a la puerta y se lo da‐


              mos a la primera persona que pasa y le decimos,


              «llévaselo  al  señor  Gu  en  Pudong».  Y  él  se

              desliza por la calle durante un rato y encuentra


              a alguien en bicicleta que parece que se dirige a


              Pudong, y le dice, «lleva esto al señor Gu». Un


              minuto  más  tarde,  esa  persona  se  queda


              atrapada en el tráfico y se lo pasa a ur peatón que


              puede moverse algo mejor, y así continuamente,


              hasta que finalmente llega al señor Gu. Cuando


              el señor Gu quiere responder, envía el mensaje

              de la misma forma.





                 —Por lo que no hay forma de recorrer el


                 camino hacia atrás.


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