Page 749 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Miranda, así que ella no le dijo cómo le habían


              hecho sentir realmente sus palabras. Miranda lo


              consideró  como  un  reto  de  actriz.  ¿Podía


              engañar a Cari Hollywood, que conocía todos


              los trucos de actor mejor que nadie, haciéndole


              creer que se sentía bien?





                 Aparentemente sí. Cari la escoltó a su piso, en

             un edificio de cien plantas al otro lado del río,


             en Pudong, y ella pudo aguantar lo suficiente


             para despedirse, quitarse la ropa y correr al


             baño. Luego se metió en el agua caliente y se


             disolvió en triste llanto de lágrimas de auto‐


             compasión.





                Finalmente,  recuperó  el  control.  Tenía  que

             conservar  la  perspectiva.  Todavía  podía


             interactuar con Nell y todavía lo hacía, cada día.


             Y  si  prestaba  atención,  más  tarde  o  más


             temprano, encontraría una forma de atravesar


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