Page 759 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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su pecho se elevaba y  n conjunto de medallas e
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             insignias brillaba bajo la luz de la luna.





                  El  condestable  había  dejado  las  puertas


             abiertas. Nell entró en la Casa, sin molestarse en


             guardar  silencio  porque  sabía  que  no  podría


             oírla con el sonido de la gaita.




                  La pared y el suelo eran grandes mediatrones,


             y los dos estaban Abiertos con una profusión de


             ventanas  mediáticas,  cientos  y  cientos  de


             paneles  separados,  como  una  pared  en  una


             bulliciosa  calle  de  ciudad  sobre  la  que  los


             carteles y avisos han sido colocados en tal abun‐


             dancia  que  cubren  por  completo  el  substrato.


             Algunos  de  los  paneles  eran  apenas  mayores

             que la mano de Nell, y otros eran del tamaño de


             un  póster  de  pared.  La  mayoría  de  los  que


             estaban en el suelo eran ventanas a documentos


             escritos,  filas  de  números,  esquemas  (muchos


                                                                                                  759
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