Page 762 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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El  condestable  Moore  debió  de  oír  a  Nell


              gritando  por  encima  del  sonido  de  la  gaita,


              porque  en  unos  momentos  estaba  en  la


              habitación, gritando órdenes a los mediatrones,


              que  se  pusieron  negros  y  se  convirtieron  en


              simples paredes y suelo. La única imagen que


              permaneció en la habitación era la gran pintura


              de  Guan  Di,  el  dios  de  la  guerra,  que  miraba

              como siempre.





                 El  condestable  Moore  se  sentía  siempre


              incómodo cuando Nell demostraba algún tipo


              de  emoción,  pero  parecía  más  cómodo  con  la


              histeria que con, digamos, una invitación para


              jugar a las casitas o un ataque de risa. Levantó a


              Nell,  la  llevó  al  otro  lado  de  la  habitación

              sosteniéndola a un brazo de distancia y la sentó


              en una silla de cuero.










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