Page 800 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Son... extrañas. He comenzado a temer por la
estabilidad mental de mi marido, y por el futuro
de cualquier actividad que dependa de su buen
juicio. Y aunque no vacilaría en tolerar su
ausencia durante el tiempo que fuese necesario
para que realizara sus actividades, la
incertidumbre se ha convertido en insoportable.
—No ignoro por completo el asunto, y no creo
que viole ninguna confianza al decirle que no es
la única persona a la que sorprende la duración
de su ausencia —dijo lord Finkle‐McGraw—. A
menos que me equivoque mucho, los que
idearon su misión nunca imaginaron <}ue
llevaría tanto tiempo. Puede que alivie un poco
su sufrimiento saber que no se cree que esté en
peligro.
La señora Hackworth sonrió obligada, pero
no por mucho tiempo.
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