Page 848 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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fuese, era una posibilidad real. Lo que
significaba que estaba convencida en un noventa
por ciento; aunque sólo Beck y Oda lo sabían.
Había demasiado ruido para hablar. Un
hombre chocó contra la silla de Miranda y casi
se cayó sobre ella. Beck se puso en pie, dio la
vuelta a la mesa y extendió una mano,
pidiéndole que bailase. Miranda miró la
confusión dionisíaca que ocupaba el salón y
comprendió que la única forma de estar a salvo
era unirse a ella. Cogió el broche de libélula de la
mesa y siguió a Beck hasta la mitad del baile. Al
ponérselo, comenzó a parpadear, y creyó
apreciar un nuevo hilo entretejido en la canción.
Del Manual, la Princesa Nell entra en las
tierras del Rey Coyote
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