Page 852 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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conjunto era extraña, tomando prestado algún
truco superrealístico de la pintura china clásica
de paisajes; las montañas eran demasiado
inclinadas, y se hundían infinitas en la distancia
y, si Nell miraba, podía ver altos castillos
colgados de aquellos riscos imposibles, banderas
coloreadas meciéndose en los palos con
imágenes heráldicas que eran dinámicas. El grifo
se encogía, el león rugía, y podía ver todos esos
detalles, a pesar de que el castillo debería de
estar a kilómetros de distancia; cuando miraba
algo se volvía mayor y se convertía en una
imagen diferente, y cuando su atención
desaparecía —cuando parpadeaba o movía la
cabeza— volvía a ser la primera imagen.
Pasó mucho tiempo haciéndolo, porque había
al menos docenas de castillos, y acabó creyendo
que si seguía mirando y contando estaría por
siempre haciéndolo. Pero no todos eran
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