Page 879 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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que la colocaba en peligro de fallar y ser
expulsada de la escuela, y que su única
esperanza era venir cada sábado durante ocho
horas de estudio suplementario.
Lo que Nell más deseaba era poder negarse. El
sábado era el único día de la semana que no tenía
que ir a la escuela. Siempre pasaba el día leyendo
el Manual, explorando los campos y los bosques
alrededor de Dovetail, o visitando a Harv en los
Territorios Cedidos.
Sintió que, por sus propios errores, había
arruinado su vida en la academia de la señorita
Matheson. Hasta hacía poco, la clase de la se‐
ñorita Stricken no había sido más que una
molestia rutinaria; algo que tenía que sufrir para
disfrutar de las partes agradables del
curriculum. Podía recordar una época, sólo un
par de meses atrás, en la que volvía a casa con la
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