Page 874 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Nell movió la mano un poco más alto.
—Un par de centímetros más sería
conveniente, creo —dijo la señorita Stricken,
examinando la mano como si hubiese sido
esculpida en mármol y excavada recientemente
de un templo griego.
Nell no encontraba fuerzas para levantar la
mano.
—Levántala dos centímetros más, Nell —dijo
la señorita Stricken—, para que las otras chicas
puedan mirar y aprender contigo.
Nell levantó la mano sólo un poco.
—Eso es menos de dos centímetros, creo —dijo
la señorita Stricken.
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